La crianza con apego: historia, importancia y recomendaciones para desarrollar un vínculo afectivo estrecho con nuestros hijos

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Desde el inicio de la humanidad los bebes y niños se han criado cerca de sus madres. Esta relación cercana era instintiva y era determinante para su supervivencia. A partir del siglo XVIII, la vida en las ciudades se volvió cada día mas impersonal y las familias y especialmente las mujeres fueron alejándose de la vida colectiva. Las madres al no tener redes de apoyo a las que mirar, dependían de la información que recibían de las instituciones sanitarias que extendieron la creencia de que el excesivo afecto y cariño producía niños débiles y enfermizos. Los bebés sólo debían recibir cuidados básicos, el afecto dejó de ser importante.

Por fortuna, paralelamente, algunos investigadores, científicos y antropólogos han estudiado y desarrollado la teoría del apego definiendo este vínculo afectivo como la base para el desarrollo social, físico, mental y emocional y explicando que las experiencia que viven los niños los primeros años de vida tienen un gran impacto en su desarrollo futuro.

John Bowlby (creador de la teoría del apego) propuso que la privación materna no sólo causaba depresión en la niñez, sino también hostilidad e incapacidad para establecer relaciones saludables en la vida adulta. Decía que los niños están biológicamente diseñados para estar apegados a sus padres, no sólo para satisfacer sus necesidades sino porque son seres profundamente sociales.

Por otro lado, la antropóloga Jean Liedloff desarrolló el concepto del continuum que se basa en la idea de que para conseguir el desarrollo físico, mental y emocional óptimo, los seres humanos, especialmente los bebés, necesitan el tipo de experiencia a la que nuestra especie se ha ido adaptando durante el largo proceso de nuestra evolución. Estas experiencias son por ejemplo el contacto físico constante con su madre, la lactancia a demanda y el colecho. Si sus necesidades son satisfechas, especialmente al principio y con más variación a medida que crece, exhibirán un estado natural de confianza en sí mismos, de bienestar y satisfacción. Recientes investigaciones neurológicas sugieren que el cuidado cálido y estimulante del niño tiene un profundo impacto sobre su desarrollo, los niños con apego seguro muestran mayores habilidades sociales, empatía, se relacionan con mayor facilidad y controlan mejor sus emociones. Estas interacciones influirán también en la conexiones neuronales del bebé que influyen en el crecimiento, la seguridad emocional, el funcionamiento intelectual y la coordinación motora.

Ya llevado todo esto a nuestro momento y nuestras necesidades, como padres tenemos que tener en cuenta que los bebes y niños no pueden desarrollar óptimamente sin seguridad afectiva y física. Si los bebés no están suficientemente nutridos de atención pierden sus sostén interno. Es esencial entonces comprender cuales son los cimientos básicos para el desarrollo de un vínculo estrecho y fuerte con nuestros hijos:

RESPETO

No sólo debemos respetarlos sino que debemos demostrar ese respeto cada vez que nos relacionamos con ellos. Respetar sus emociones, en especial las vistas como negativas como la tristeza, frustración, rabia. Acompañarlos y permitirles expresar lo que sienten es crucial para su desarrollo.
Respetar sus decisiones, por ejemplo, a nivel de alimentación (respetar lo que quieren y cuanto quieren comer), de vestimenta (permitirles decidir que llevar puesto si así lo desean), de juego o de interacción con otros (no obligarles a interactuar con personas con las que no se sienten cómodos, aunque sean familiares).
Respetar sus necesidades, intentar comprender y responder de forma inmediata y sensible a las necesidades tanto fisiológicas como emocionales del niño. Los bebés nacen con un repertorio de conductas las cuales tienen como finalidad producir respuestas en los padres: el llanto es una de ellas. A través del llanto, los bebés buscan mantener la proximidad con la figura de apego, resistirse a la separación, protestar si se lleva a cabo (ansiedad de separación). El llanto no atendido puede ser además muy perjudicial para el bebé pues al llorar libera altos nivel de cortisol que es una hormona del estrés.
Respetar su autonomía, a través del desarrollo libre de la motricidad, juego y actividad autónoma. Debemos confiar en las capacidades y el deseo de aprender de los bebes y niños.

FOMENTAR EL DESARROLLO DE SU AUTOESTIMA

El niño que posee autoestima elevada es el que mas probabilidades tiene de triunfar en la vida. La autoestima es respeto por uno mismo, sentir alegría de ser quien eres. Este respeto sólido por uno mismo se funda en dos convicciones principales: que el bebé se sienta digno de que lo amen y que sienta que puede manejarse a si mismo y manejar lo que le rodea (autosuficiencia).

LOGRAR UN EQUILIBRIO ENTRE LA SATISFACCION DE NUESTRAS NECESIDADES Y LAS DE NUESTROS HIJOS

Para hacerlo debemos comprender y aceptar que nuestra vida cambia al ser padres y debemos aceptar nuestra responsabilidad en el nuevo rol que hemos decidido asumir. Al nacer los bebes tienen muchas necesidades que deben ser atendidas de manera inmediata. Estas necesidades son por ejemplo el contacto físico constante con su madre y la lactancia a demanda. Estas necesidades inmediatas van disminuyendo con el tiempo y van cambiando.

El “sacrificio” que hacemos al dejar de lado nuestras necesidades en pro de las necesidades de nuestros bebés es temporal. Recordemos que los bebés dependientes se convierten en niños seguros e independientes. Los niños suscitan en nosotros emociones muy amplias y profundas. Tanto positivas como negativas (alegría, seguridad, deleite, orgullo, preocupación, culpa, duda, fatiga, frustración…).

¿Que hacer y que no hacer en los momentos de tensión y desconcierto? Lo importante es intentar mantener la calma, escuchar al niño, analizar la situación e intentar ver cual es su necesidad real para poder satisfacerla. No debemos ver su actitud (incomprensible para nosotros) como un ataque personal o un chantaje sino como un pedido de ayuda. Los niños no tienen la capacidad de chantajearnos.

Pedir ayuda es esencial durante el postparto y la crianza. La ayuda que recibimos debe ser siempre positiva. Si sientes que la ayuda de tu familia o amigos no te ayuda, puedes buscar redes de apoyo, grupos de lactancia, de postparto, de padres, de mujeres, etc..