Los padres como base de seguridad emocional de los niños

base de seguridad

En la infancia temprana, los padres servimos como una base de seguridad desde donde el niño parte a explorar y a donde puede volver para buscar consuelo y protección. El niño vuelve buscando a sus padres cuando está asustado, cansado o necesitado. La seguridad que les damos, con el tiempo se internaliza, y se convierte en un componente de su personalidad.

Esta búsqueda de seguridad es un comportamiento adaptativo normal que se expresa con la sensación de peligro y tiene como objetivo maximizar nuestra seguridad. Estos mecanismos incluyen el acercarnos a personas en las que confiamos y con quienes nos sentimos seguros.

Muchas veces nos sentimos molestos al ver que nuestros hijos pequeños están muy pegados a nosotros en situaciones que según nuestro criterio son seguras y hasta divertidas. Recordemos que un niño pequeño siente miedo e inseguridad en muchas situaciones ya que sus sensaciones y emociones son muy intensas.

En general, a los niños pequeños les cuesta mucho estar en un lugar nuevo sin tener una base de seguridad (sus padres). Sin su base de seguridad, los niños se vuelven serios y discretos, son poco activos y muestran poco interés por explorar. Al sentirse inseguro, el niño intenta evocar a sus padres a través de la memoria y la imaginación. Los niños pequeños aún no son conscientes de que sus padres volverán.

 

Etapas de desarrollo emocional en los niños pequeños

Casi toda la etapa de la infancia temprana se puede comprender en términos de la lucha interna del niño por reconciliar su necesidad de autonomía y su necesidad de cuidado y protección parental. Sin embargo, existen patrones de desarrollo emocional que van cambiando mientras el niño va creciendo. Los explico a continuación para poder acompañar a nuestro hijo adaptándonos a su propia realidad y necesidades.

12 a 18 meses
El niño recién ha aprendido a caminar y tiene mucho interés por explorar. Está muy interesado en conocer el mundo, practicar, descubrir e investigar. Sin embargo, es esencial para estos niños el sentir que su base de seguridad está siempre disponible, para ello la independencia de estos niños va de la mano de la cercanía a sus padres.

18 a 24 meses
Esta es la edad donde la ansiedad por la separación es más intensa. Muchos psicólogos llaman a esta etapa la “sombra” pues los niños necesitan monitorear constantemente los movimientos de su madre. En esta etapa los niños se vuelven muy demandantes y piden mucha atención. El niño está muy sensible y se enfada o llora con facilidad cuando algo le sucede o le asusta.

¿Porque sucede esto? Después de la etapa del descubrimiento de sus capacidades motrices y exploración intensa (12 a 18 meses), el niño necesita reforzar la figura materna como base de seguridad emocional. Esta es una etapa de recarga de energía para la etapa intensa que se avecina.

24 a 36 meses
En esta etapa, los niños expresan su sentir a través del juego simbólico y de la reconstrucción de sus propias experiencias. Actuar les permite recordar.

El niño empieza a tener otro tipo de miedos, en especial el miedo a perder el amor de los padres. Este miedo va unido a las situaciones de conflicto cuando los padres desaprueban la actitud del niño. En esta etapa es esencial que le recordemos constantemente al niño que aunque estemos molestos no lo hemos dejado de amar. Se puede amar y estar molesto al mismo tiempo.

Otra característica de esta edad es la necesidad de complacer para no perder el amor de los padres. El amor del niño por los padres es tan fuerte que muchas veces está dispuesto a cambiar su actitud para no perderlos. En general los niños que se desarrollan con naturalidad y seguridad están buscando la aprobación de sus padres pero no están obsesionados con ello. Pueden tolerar bastante bien la frustración y pueden moverse con mucha flexibilidad entre hacer lo que desean y complacer a los otros (incluidos los padres). Sin embargo, los padres que abusan de esta necesidad de los niños de complacerlos por amor y son demasiado críticos con ellos, pueden afectar negativamente el desarrollo emocional del niño. Estos niños al estar demasiado preocupados por perder el amor de sus padres pueden volverse demasiado complacientes.

Esta es también la etapa del NO. El niño necesita cuestionar constantemente las reglas y las opiniones de los padres pues se está afianzando como un ser independiente, esta encontrando su propio ser y está conociendo sus propios deseos y necesidades.

 

Es nuestra responsabilidad como padres, reconocer el significado de estos comportamientos y responder apropiadamente a ellos para ayudar a nuestros hijos a desarrollarse con seguridad y fortaleza. Debemos ser muy sensibles a las señales que nos dan pues a esta edad no son capaces de expresar con palabras lo que sienten o necesitan.

Bibliografía
The emotional life of a toddler. A. Lieberman. The Free Press. New York 1995.

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