Madres e hijas, el vínculo que sana, el vínculo que daña…

Nuestras madres y el linaje femenino

Nuestra madre es nuestro primer modelo femenino y es además el más poderoso.

MotherDaughter

Aprendemos de nuestras madres qué significa ser mujer, a conocer nuestros cuerpos y a cuidar de ellos. Los mensajes que recibimos de ella sobre nuestro cuerpo, ya sean positivos o negativos, nos definen y afectan nuestra salud a futuro. Sólo cuando comprendemos el verdadero impacto del efecto que la relación con nuestras madres tiene en nosotras podemos comenzar a sanar y cambiar nuestro camino.

No existe otra experiencia de nuestra infancia más importante que la relación con nuestras madres. Cada una de nosotras absorbemos e integramos en nuestro ser las sensaciones maternas con respecto al ser mujer, al conocimiento de su cuerpo y sus procesos femeninos, a como cuida su salud y a lo qué cree que es posible lograr en su vida. Luego pasamos esta información consciente o inconscientemente a la siguiente generación de mujeres. Cada hija contiene a su madre y a todas las mujeres que existieron antes.

Nuestras hijas y lo que les entregamos

Criar a un hijo física y emocionalmente sano es una de las tareas más difíciles que hay en la tierra. Requiere madurez, altruismo, pérdida de independencia y control y pérdida de la libertad que tanto han buscado las mujeres en la historia. No existe ninguna madre que esté diseñada para que su único rol sea el de cuidar de sus hijos sin recibir apoyo para su propio bienestar y su desarrollo personal. Es esencial que la energía que utilizamos para nutrir a nuestros hijos sea repuesta con energía interna y externa dirigida al cuidado y desarrollo personal. Sin embargo, social y culturalmente las mujeres nos hemos vistos enfrentadas a la maternidad sin elección y sin apoyo y sentimos que no podemos ni debemos pedir ayuda. Sin embargo, cuando nuestra energía interna se agota surgen las crisis familiares, las carencias afectivas, la ansiedad, la depresión y hasta la violencia. Empezamos a enfermar pues es la única manera socialmente aceptable en que las mujeres reciben apoyo y cuidado.

Sin embargo, es posible comenzar a sanar y a cambiar la manera como nos enfrentamos a la maternidad y a la vida. En el momento en que una mujer decide que es valiosa y que tiene derecho a recibir amor y cuidado, las situación empieza a cambiar. La única manera de enseñar a nuestras hijas como reconocer sus propias necesidades y cuidar de si misma es haciéndolo nosotras.

Reconociendo nuestro propio estilo de maternaje

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Es importante que nos conozcamos y nos definamos como mujeres y madres. Debemos encontrar nuestro propio estilo de maternaje. No todas las mujeres somos iguales ni tenemos las mismas necesidades. Nuestra biología no debe definir lo que somos o podemos ser.

Lamentablemente, independientemente de nuestro carácter, nuestras decisiones como madres se ven muy influenciadas por la cultura y la visión social de la “buena madre” y eso va cambiando con el tiempo. Hace 50 años las madres perfectas se quedaban en casa y cuidaban a los hijos y los maridos. Hoy en día las madres perfectas son aquellas súper mujeres que son madres y profesionales a tiempo completo.

Pero la realidad es que no existe una manera correcta de ser madre. Existen muchos tipos de mujeres con necesidades y expectativas de vida diferentes. Incluso hay mujeres que en el fondo de su ser no quieren ser madres. Y todo eso es posible y es válido. Lo importante es que identifiquemos quienes somos y que busquemos y que definamos cual es nuestro estilo de maternaje para definir cuales son las mejores opciones para nosotras y nuestras familias.

Existen por un lado las mujeres muy poco maternales, cuya necesidad de realización personal es vital para su bienestar físico y emocional. Por el otro lado, existen las mujeres muy maternales cuya realización personal pasa por el cuidado de otros y no sienten la necesidad de hacer otras actividades fuera de casa. En el medio, hay muchas mujeres que combinan a la madre tradicional y a la madre no tradicional que desean cuidar de su hogar y sus hijos y a la vez realizarse personalmente a través de su carrera o actividades personales.

Si decides ser madre, hazlo con entrega, siendo consciente de quien eres y cuales son tus necesidades. Busca ayuda y mantente sana, repón tu energía para que puedas nutrirte a ti misma y a tu familia. Escucha tus propios instintos y deja que ellos te guíen pues sólo escuchándonos con atención podemos salir airosos de la aventura de la maternidad. Por mucho tiempo el instinto femenino ha sido ignorado y degradado social y culturalmente, dejando a las mujeres desconectadas de que propio ser y sentir. Es esencial cambiar el ciclo de sacrificio femenino para entregar a nuestras hijas un futuro de salud y bienestar.

Basado en el libro de Christiane Northrup, Mother-Daughter Wisdom (Bantam Dell, New York 2005).

One thought on “Madres e hijas, el vínculo que sana, el vínculo que daña…

  1. Qué cierto todo lo que dices!!! Es una de las tareas más importantes del mundo y de la vida, el ser madre y a veces es tan minimizada. Tienes en tus manos la responsabilidad de formar a una persona.
    Es importatisima la manera como una madre se comporte respecto a su hija, ya que ésta última sera fiel espejo de su madre. Es por ellos que primero, toda madre debe quererse, amarse, luchar por sus intereses y enseñarle a su hija (con ese ejemplo) a amarse a sí misma, a buscar la felicidad en su vida y ser plena con lo que es y tiene. Creo que esos tiempos en los que la “madre sacrificada” “sacrifica” su vida por sus hijos ya no existen. Quieres una hija independiente y con gran autoestima? pues tú se independiente, no sumisa, orgullosa de ser mujer. No sacrifiques nada y si lo haces, hazlo por decisión y convicción. No pasemos culpas innecesarias a nuestras hijas. Una vez más, se enseña con el ejemplo. Un abrazo!

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