La ley de los esfínteres

En la visión tradicional de la atención al parto cuando un parto no progresa (un parto muy lento o que se atasca del todo) la “responsabilidad” generalmente se le atribuye a la madre. Su bebé es muy grande, su vagina es muy pequeña, su pelvis es estrecha, su útero es débil…

Hoy quiero contarles un poco mas de la fisiología del parto para que comprendamos finalmente que cuando un parto no progresa generalmente la “responsabilidad” la tiene la falta de privacidad, el miedo y/o la estimulación de la parte equivocada del cerebro de la mujer, es decir, el neocortex (cerebro pensante). El cerebro que debe estimularse es el cerebro primitivo el cual funciona como una glándula que libera las hormonas responsables del parto.

Sin embargo esta vez no voy a ahondar en la fisiología del parto per se (lo he hecho ya otras veces en mi blog) sino que voy a contarles sobre la ley de los esfínteres.  Esta ley nos describe que hacer y que no hacer cuando queremos que nuestros esfínteres se abran o se cierren.

Los esfínteres son músculos circulares (o con forma de anillo) que se encuentran contraídos normalmente para que las aperturas de ciertos órganos se mantengan cerradas hasta que haya algo que necesite pasar o liberarse. Hay mas de 40 esfínteres en nuestro cuerpo, los más obvios son la vejiga y el recto y los menos reconocidos son el cuello del útero (cérvix) y la vagina.

Los ginecólogos antiguos (siglo 17) conocían bien esta ley, pero la llamaban “modestia”, sabían que su presencia podía ser un factor inhibitorio del parto, que las mujeres parían mejor y más rápido rodeadas de mujeres que conocían, con las que se sentían cómodas, en espacios íntimos, privados. Hoy en día en las salas de parto de todo el mundo la ley de los esfínteres es la gran olvidada, junto con la mujer que está de parto.

Lo interesante de esta ley es que podemos tanto mujeres como hombres conectarnos con ella  ya que utilizamos con conciencia nuestros esfínteres excretorios todo el tiempo y reconocemos el efecto de nuestras emociones en su funcionamiento. Esto nos ayuda a darnos cuenta de lo importante que es el estado de relajación y tranquilidad de la mujer que está de parto.

Le describo a continuación cuales son los principales factores de inhibición y estimulación de los esfínteres, los cuales están relacionados con la estimulación del neocortex:

  • Los esfínteres no pueden abrirse a voluntad y no obedecen ordenes. Por esta razón el comando de “puja” que se le hace a la mujer mientras esta de parto es ineficiente pues la necesidad de pujar es espontánea y no puede ser dirigida.
  • Los esfínteres funcionan mejor en una atmósfera de privacidad e intimidad.
  • Los esfínteres pueden cerrarse repentinamente si la persona se asusta. Esta es una reacción ante el miedo, es un programa primitivo de protección. Una persona desconocida o intimidante y un espacio desconocido y frío pueden perfectamente jugar el rol de depredador para nuestro cerebro primitivo disparando la liberación de adrenalina y catecolaminas que son inhibidores del parto.
  • La risa abre los esfínteres. Además al reírnos liberamos endorfinas (opiáceos naturales) que son un poderoso anestésico.
  • La respiración lenta y profunda abre los esfínteres. La respiración abdominal profunda relaja los músculos del cuerpo. En relación al parto, la respiración profunda relaja los músculos del suelo pélvico y además aumenta la concentración de oxígeno en el cuerpo.
  • Los esfínteres de la boca y la garganta tienen una fuerte conexión con los esfínteres del cérvix y la vagina. Una boca relajada significa un cérvix y un perineo elásticos. Lo interesante de esto es que durante un parto puede ser más fácil pedirle a la mujer que relaje la mandíbula para ayudar al avance del parto. Cantar o vocalizar abriendo mucho la boca maximiza la habilidad del cuerpo para abrir los esfínteres.

Los animo a experimentar la ley de los esfínteres y luego pensar como se sentirían de tener que “hacerlo” frente a mucha gente desconocida, en una habitación extraña, con mucha luces, con miedo y desconcierto y con mucha tensión en el cuerpo.

Este artículo esta basado en el libro de Ina MayGaskin, Guide to Childbirth (Bantam Books. New York, 2003)

2 thoughts on “La ley de los esfínteres

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