Mi primer parto como doula

Quería contarles del primer parto que acompañé… una mujer que paría por segunda vez. Le agradezco a ella la oportunidad que me dio de estar a su lado mientras cambiaba el rumbo de lo que debe ser, mientras tomaba las riendas de su vida y de su salud. Su primer parto fue vaginal, en un hospital en Italia, pero fue bastante “intervenido”… ella quedó muy afectada, se sintió agredida y asustada. Esta vez quería vivir su parto diferente, quería ser ella la protagonista… no quería volver al hospital pues tenía mucho miedo y decidió parir en casa. Iba a estar acompañada por dos matronas, su marido, su hijo mayor de 3 años y yo, su doula.

Yo estaba un poco nerviosa debo admitir, pues aunque había parido en casa a mi primera hija no sabía que es lo que iba a suceder ni como y la incertidumbre me preocupaba. Ahora se que la incertidumbre y la sorpresa son partes esenciales de un parto, que no se puede controlar lo que sucederá y que hay que dejarse llevar y confiar.

Esa noche estábamos ya de guardia, tenía mi teléfono al lado de la cama y me fui a dormir pensando en ella. A las 3 am me llaman las matronas que al parecer la mujer está ya de parto y que tiene ganas de empujar… recién llamada, probablemente porque ella quería parir sola. Yo vivía mas cerca de su casa que las matronas y llegué primero.

Nunca olvidaré esa experiencia hermosa, fantástica, impresionante… su marido me lleva al baño y la encuentro a oscuras, en el suelo, en cuclillas, desnuda y con su bebé en los brazos… WOW… la naturaleza en toda su plenitud. Una mujer fuerte y valiente, con una sonrisa enorme y un bebé tranquilo, mirando a su madre.  La placenta seguía dentro de ella, el cordón unía aún al bebé con su madre. La acompañamos a parir la placenta y nos quedamos a su lado hasta que el bebé y ella estuvieron juntos descansando en su cama.

Un parto hermoso que me impactó positivamente y que me acompaña cada vez que “voy de parto”, recuerdo que todo es posible y que al final nadie puede parir en nuestro lugar… solo nosotras.

Les dejo esta cita hermosa de Frederick Leboyer…

“¿Quién puede comer por ti? Nadie, es obvio.

¿Quién puede dormir por ti? Nadie, otra vez.

¿Y quién puede parir en tu lugar? Nadie.

Realmente nadie más que tu. Tú y solamente tú.

En el momento en el que puedas interiorizar este concepto fundamental resolverás cada uno de tus problemas y dejarás de buscar a una persona o un lugar para dar a luz.

Entenderás entonces que hay una sola cosa que hacer: quedarte cerca de ti misma”