Midiendo la “eficiencia” de las contracciones durante el parto…

Las contracciones se inician en la parte alta del útero y van bajando a modo de olas (con movimiento rítmico) hasta el cérvix. En las clínica y hospitales se utilizan principalmente dos métodos para medir la “eficiencia” de las contracciones durante el parto: el monitor de contracciones (CTG) y los tactos vaginales. La pregunta que me hago hoy es, ¿podemos medir la eficiencia de las contracciones?

contracciones

Durante la monitorización, para que una contracción se considere “eficiente” la mujer debe tener por lo menos 3 contracciones de mas de 45 segundos en un periodo de 10 minutos… una perspectiva mecánica que no toma en consideración ningún otro factor durante el parto… además, una técnica de medición ineficaz pues el patrón de contracciones de cada mujer es único. Hay mujeres con un aparente patrón de contracciones “ineficiente” que logran tener un parto vaginal saludable y mujeres con un aparente patrón de contracciones “eficiente” cuyo parto no evoluciona. Durante un parto fisiológico, el patrón de contracciones de una mujer es único, como ella.

El otro factor que se utiliza para medir una contracción eficiente son los tactos vaginales. Este método es también ineficaz, además de violento y doloroso. No soy no obstetra ni ginecóloga, jamás he realizado un tacto vaginal, pero he acompañada a mujeres en partos en casa y hospitalarios y siempre dudo de la eficacia y utilidad de los tactos vaginales pues la información que dan es incompleta y parcializada. La dilatación del cérvix solo nos muestra una parte de la imagen pues una mujer puede tener una dilatación lenta pero sus contracciones están haciendo un trabajo fantástico ayudando al bebé a rotar, a moverse, a bajar, pues es lo que ese bebé necesitar para nacer. La realidad es que la dilatación del cérvix es muy impredecible y también única. Por ejemplo, una mujer puede pasar de una dilatación de 1 cm a dilatación completa en minutos o quedarse en una dilatación de 9 cm por horas. El cérvix puede cerrarse y abrirse durante el parto.

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Lamentablemente la individualidad no es tolerada ni aceptada en la mayoría de hospitales y clínicas. La estandarización es la base de sus protocolos. Sin embargo, creo que el parto es incontrolable, es un proceso único para cada madre y cada bebé y no podemos ni debemos monitorizarlo, estandarizarlo, controlarlo… debemos dejar a cada mujer y cada bebé parir a su manera, a su ritmo, debemos confiar en su capacidad para hacer este trabajo eficientemente si es que los dejamos. 

La conclusión (a modo de análisis simple, utilizando básicamente mi sentido común e información técnica) es que no se puede “medir” la eficiencia de una contracción. Un patrón eficiente es aquel en el que el parto de una mujer evoluciona a su propio ritmo y donde la madre y el bebé están bien, saludables.

En vez de poner tanta energía en analizar la eficiencia de las contracciones deberíamos gastar esa energía en proveerle a la madre de un entorno adecuado para que pueda liberar oxitocina naturalmente, donde se sienta a gusto, relajada, tranquila, segura.

Bibliografía

Blog Midwife Thinking, de Rachel Reed