Perdiendo nuestros derechos y libertades

Cada vez que acompaño a una familia en un parto hospitalario tengo la sensación de estar en un mundo paralelo, un mundo donde los futuros padres y los bebés no cuentan. En el momento que ponen los pies en la clínica pierden la libertad para tomar decisiones y quedan a merced del personal sanitario convirtiéndose en una pieza más del rompecabezas hospitalario que lo hacen encajar a su manera. Entonces comienzan las negociaciones, las peticiones con voz bajita, las explicaciones constantes y los por favores excesivos. Para los padres esta situación es devastadora y desgastante y para mi como doula es también compleja pues me quedo muy frustrada al ver el maltrato constante y la falta de criterio del personal relativo al acompañamiento al parto y el postparto.

Los padres están agobiados y a veces asustados, pero siempre ponen de su parte y se arman de valor para adaptarse a la situación (cuando debería ser al revés y el personal sanitario debería adaptarse a las necesidades de la mujer que está de parto) y lograr que aunque sea algunas de sus peticiones sean escuchadas y respetadas… cosas que parecen sencillas como la libertad de movimiento y la intimidad y mas complicadas como lograr un parto vaginal con un mínimo de intervenciones médicas.

Sin embargo, las reglas de juego son muy injustas para los padres… por ejemplo, se espera que sean obedientes y si no lo son, que pidan disculpas, que pidan permiso para todo (inclusive para ver y tocar a su bebé), que sean sumisos, que sean silenciosos, que no se quejen, y por supuesto, que sean agradecidos.

El problema no es solamente la dinámica con el personal sanitario, sino el ambiente que es sumamente estructurado, lleno de reglas y limitaciones. Es sin duda un espacio donde las órdenes y el maltrato están “a la orden de día” y el miedo y el chantaje son las herramientas principales de control… es la negación absoluta de los derechos básicos de los padres y del bebé, poniendo su salud y bienestar por debajo de los protocolos y normas del sistema.

Lo que quiero proponerles hoy es que nos cuestionemos si somos realmente libres en el ámbito clínico u hospitalario. Que nos preguntemos porque tenemos que esperar a llegar a casa para retomar el control de nuestras vidas e inclusive de nuestros hijos. Que pasa esos días en la clínica, ¿perdemos la cordura? ¿Nos vendamos los ojos y nos dejamos llevar sin rechistar? ¿Son tan fuertes sus herramientas de chantaje y exacerbación del miedo que olvidamos nuestros derechos y abandonamos nuestra libertad? No deberíamos, hemos luchado muchísimo como sociedad para ganarla… tomemos el control de nuestros procesos… es necesario para obligar al sistema a adaptarse a las necesidades de las mujeres y bebés, y no viceversa.

Freedom

Les dejo esta nota sobre la libertad del blog “Cuaderno de notas de A.T.”

La noción de libertad, si bien ha sido expresada y utilizada de muy diversas maneras según los momentos históricos y los contextos políticos y culturales, se define fundamentalmente por la capacidad inmanente del ser humano para obrar de un modo u otro o de no obrar. A través del tiempo la libertad alcanzó el carácter de derecho fundamental que, en la actualidad, los intereses particulares modifican a su antojo según las circunstancias.