Shantala, el arte tradicional del masaje para bebés… de Frederick Leboyer

Estos días estoy revisando mis libros de cabecera, aquellos que me acompañaron fielmente en el inicio de mi maternidad y me he topado con el libro hermoso y poético de Frederick Leboyer, sobre masaje infantil, y quiero compartirlo con todos ustedes.

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El libro describe el masaje que se conoce como “Shantala” que es una técnica milenaria de origen hindú que proporciona al bebé bienestar físico y psíquico. Mas adelante les describo la técnica por si se quieren animar a intentarla con sus bebés, no importa la edad que tengan. Pero lo que más me gusta del libro, mas allá de la técnica, son dos relatos poéticos, uno al inicio y otro al final del libro… creo que son parte esencial para comprender que el masaje infantil va más allá y que es una necesidad real del bebé que potencia el vínculo madre-bebé de una manera impresionante. Son momentos del día que nos dedicamos el uno al otro, dejando atrás todo lo que nos rodea, conectando profundamente. Esto no quiere decir que es una obligación darle un masaje a tu bebé, sino que es una oportunidad para entregarte a un acto intenso de amor incondicional.

La primera parte que me encanta es la introducción que hace Leboyer sobre las sensaciones del bebé en el útero materno y luego sus sensaciones al nacer, recalcando la importancia del tacto, del roce amoroso, del contacto constante y cálido entre la madre y el bebé. Aquí les copio unos fragmentos…

¡En el útero materno la vida es tan rica!
Rica en sonidos y ruidos, de la madre y del exterior.
Pero sobre todo rica en movimientos.
Movimientos continuos.
Cuando la madre se sienta, pone de pie, camina, corre – movimiento, movimiento, movimiento…

Todo placentero, sensaciones agradables,
todas para el pequeño ser que vive dentro.
Y cuando la madre está quieta, sentada o echada,
inclusive cuando duerme,
su respiración constante continúa meciendo al bebé, con gentileza.

Todo el día y toda la noche, la sensación constante de fluidez y movimiento, pero al nacer…

Dejamos al bebé en una cuna, sólo.
No hay sonidos, ni siquiera un susurro.
Y lo peor de todo es que no hay movimiento!
Todo se siente muerto. Una sensación horrible de soledad.

Los llantos del bebé son la expresión de sus sensaciones,
del insoportable sentimiento repentino de soledad,
de no ser tocado más…

Los cinco sentidos del bebé son uno sólo,
todos ellos son inicialmente una extensión de su piel.
Son los dedos del cerebro,
sintiendo, explorando el mundo exterior…
y todo comienza con el tacto.

Ser tocado y acariciado,
ser masajeado,
es alimento para el bebé.
Alimento tan necesario como los minerales, vitaminas y proteínas.
Carente de este alimento,
que es también llamado amor,
los bebés morirían,
y a veces lo hacen.

La otra parte que me encanta es la descripción que hace de Shantala. El masaje hoy en día se suele llamar “Shantala” porque Leboyer lo aprendió de una mujer hindú llamada así y fue él quien difundió esta técnica en occidente utilizando su nombre como agradecimiento. Leboyer cuenta como la conoce en uno de sus viajes a la India, para hacer trabajo social. Describe la sorpresa que tuvo al verla por primera vez, masajeando a su bebé, y como le impresionaron los contrastes… por un lado el entorno sucio y maltrecho (pues vivían en uno poblado muy pobre) y por otro la luz que emanaba de ella y su bebé al estar juntos. Aqui les copio unos fragmentos…

Conocí a Shantala en Calcuta, la ciudad que hace que los extranjeros temblemos de horror e indignación.
Ahí estaba Shantala, en Pilkana, el poblado mas pobre y sórdido de esta ciudad.
La vi una mañana soleada, en las calles, masajeando a su bebé.
Me paré de un tirón, impresionado por lo que veía: en el medio de la suciedad y la miseria, un espectáculo de belleza pura.
Un diálogo silencioso de amor entre una madre y un bebé.
El entorno horroroso de pronto se desvaneció.
Nada existía mas que la luz de ese amor.
¡Que lección!
Me quedé silencioso y confuso, me sentí como un intruso, observando accidentalmente ese intercambio de amor.

El libro de Leboyer es hermoso, ahí encontrarán los textos completos e imágenes de todo lo que el observó, pues se dedicó a acompañar a Shantala, día tras día, mientras masajeaba a su bebé.

!Merece la pena!

Para los que quieren saber más de la técnica les copio aquí la idea general de como hacer el masaje completo, aunque la explicación es bastante mas extensa y detallada en el libro.

La técnica

El masaje es una forma de lenguaje silencioso. Háblale a tu bebé, pero no a través de las palabras, habla con tu ojos, con tus manos, deja que fluya desde tu corazón. Debes estar ahí completamente, porque si tu mente está en otro lado tu bebé lo sabrá y todo será un ejercicio mecánico, fácil, aburrido, vacío.

Recomendaciones generales:

  • El bebé debe estar completamente desnudo, por lo tanto la temperatura de la habitación debe ser la apropiada.
  • Se debe usar aceites naturales. En invierno los aceites deben ser calentados un poco.
  • No le des el masaje al bebé con el estómago lleno.
  • Es mejor dar el baño al bebé después del masaje, no antes.
  • En el primer mes de vida, el masaje debe ser muy suave.
  • La madre debe sentarse en el suelo con su bebé, no en una silla.
  • Es útil colocar una toalla gruesa sobre las piernas de la madre (el bebé puede orinarse).
  • En todo momento del masaje la madre debe estar sensible y receptiva a las necesidades del bebé.
  • El ritmo siempre debe ser lento y constante, nunca te aceleres, aunque debes ir aumentando la presión de tus manos.
  • Todo hazlo siempre con mucha gentileza y muy lentamente, pero con firmeza.

Masaje en el pecho

Mueve las manos desde el centro hacia los lados, moviendo al mismo tiempo las dos manos, como si estuvieras aplastando las hojas de un libro abierto.

Ahora vas cruzando las manos y trabajan una después de la otra. La mano derecha se posa en la barriga de tu bebé y se mueve hacia el hombro opuesto. Luego lo hace la mano izquierda. El movimiento de ambas manos es constante, alternándose como olas.

Masaje en los brazos y manos

Pon al bebé de lado y con una mano le coges suavemente su muñeca y estiras su brazo hacia arriba. Con la otra mano recorres el brazo desde el hombro hasta la muñeca haciendo una presión suave, como ordeñando el brazo. El movimiento es de abajo hacia arriba. Luego cambias de manos y vuelves a hacer el movimiento. Las manos se cambian de posición y movimiento, una y otra vez. Las muñecas del bebé son sensibles e importantes, debes masajearlas con cuidado.

Luego coges la mano de tu bebé con ambas manos y utilizas tus pulgares masajeando la palma de su mano. Luego masajeas sus dedos, abriéndolos una y otra vez.

Luego giras al bebé hacia el otro lado y masajeas su otro brazo y su otra mano.

Masaje en el abdomen

Colocas al bebé boca arriba y con ambas manos (una detrás de la otra) masajeas su barriga desde el final de las costillas hacia abajo, como vaciando su estómago. Luego con una mano levanta sus piernas y con la otra mano repites el movimiento. De esta manera el abdomen se relaja y el masaje es más intenso.

Masaje en las piernas y pies

Con el bebé boca arriba haces la misma técnica que hiciste con los brazos y manos. El movimiento siempre de abajo hacia arriba, desde las caderas hasta los pies. Haciendo presión en las piernas como si estuvieras ordeñándolas. Los tobillos del bebé, al igual que las muñecas, son sensibles e importantes, masajéalos con cuidado.

Masaje en la espalda

Aunque el masaje en todo el cuerpo es importante, la espalda merece atención extra pues es la que alberga las mayores tensiones.

Coloca al bebé boca abajo sobre tus piernas con su cabeza a tu izquierda. El masaje de la espalda tiene tres fases.

A través de la espalda: Tu mano izquierda recorre la espalda del bebé desde tu barriga hasta el otro lado y luego vuelve. La mano derecha hace lo mismo pero en dirección hacia ti misma. Las dos manos trabajan juntas, a través de la espalda pero en dirección opuesta. Mientras las dos manos se mueven desde la madre hacia el otro lado y viceversa, también se mueven desde la cabeza hasta el trasero del bebé. Como haciendo un rollo, pero utilizando ambas manos en direcciones opuestas.

Hacia abajo, a lo largo de la espalda: Utilizando la mano izquierda, bájala masajeando la espina dorsal del bebé haciendo presión constante pero muy lentamente y con cuidado. Con la mano derecha cógele el trasero con firmeza. De esta manera ambas manos trabajan pero utilizando energías diferentes, la izquierda usa energía dinámica y la derecha energía estática.

Hacia abajo, hacia los tobillos: Tu mano derecha coge los tobillos del bebé y tu mano izquierda recorre toda la espalda del bebé desde el cuello hasta los tobillos. La mano derecha debe coger los tobillos con delicadeza y a la vez manteniendo las piernas del bebé estiradas.

Masaje en la cara

Pon al bebé boca arriba, en el suelo, frente a ti.

La frente: Desde el medio masajeas la frente con las puntas de tus dedos hacia los lados a lo largo de las cejas y luego vuelves al centro nuevamente.

La nariz: Con los pulgares, muévelos hacia arriba a los lados de la nariz.

De arriba hacia abajo: Comienza desde los ojos, utilizando tus pulgares y recorre su cara hacia abajo, pasando por el lado de la nariz, hasta las comisuras de los labios. Luego estira su boca hacia los lados y subes nuevamente.

Masaje de ambos brazos

Cada una de tus manos coge uno de los brazos del bebé, o sus muñecas y luego cruzas los brazos del bebé al mismo tiempo, luego los regresas. Repítelo.

Masaje de un brazo y una pierna

Con una mano coges un brazo y con la otra la pierna opuesta. llevas mano hacia abajo en dirección opuesta y la pierna hacia arriba tocando el hombro opuesto, regresas a la posición inicial. Repítelo.

Luego cambias las manos y haces el mismo movimiento con la otra pierna y brazo.

Padmasana, la postura del loto

Coge ambos pies, levanta las piernas hacia el abdomen y crúzalas. Luego regresa a la posición inicial y estira sus piernas, luego repite la acción.

Los últimos tres ejercicios son muy importantes. El cruce de ambos brazos libera la tensión de la espalda, liberando el pecho para mejorar la respiración. El cruce del brazo y la pierna opuesta trabaja sobre la espina dorsal. La posición del loto le da mucha flexibilidad a las articulaciones que conectan la pelvis, el sacro y el espinazo. Estos ejercicios buscan el estiramiento de los músculos y las articulaciones para su posterior relajación, liberando tensiones.

Si no tienen el libro a la mano, pueden ver imágenes de las diferentes posturas en este link de la web de Crecer Feliz:

http://www.crecerfeliz.es/El-bebe/Buenos-cuidados/shantala-paso-a-paso