El sueño de los pequeños, aquel incomprendido…

Cuando me convertí en mamá por primera vez no lo dudé y metí a mi pequeña a la cama rápidamente, el instinto me dijo que no había mejor lugar para tener a mi hija que estando cerca a mi cuerpo. Me encantaba, y aún me encanta, olerla y tocarla por la noche. Y la realidad, es que la niña dormía muy bien, tenía una rutina de sueño muy organizada. Es cierto que el colecho es a veces muy cansado (como cualquier maternidad) y que los bebés tienen mejores y peores noches donde los microdespertares son más o menos. Sin embargo, rara vez mi hija se despertó del todo por la noche. Siempre que estuviera cerca, ella conciliaba el sueño rápidamente. En mi lógica, que sigue siendo la misma, era mejor tenerla cerca y no tener que moverme o pararme para atenderla, solo tocarla, hablarle o darle la teta.

Debo admitir que tenía mis dudas sobre que pasaría en el futuro, los consejos y vaticinios de lo que sería sacarla de la cama eran muchos. Ahora tengo dos niñas mas grandecitas, una de 6 y otra de 3 y, contra todo pronóstico, duermen “del tirón” en sus propias camas. Por supuesto que no falta la noche en la que no se sienten bien o que están nerviosas y las traigo a mi cama (para recordar) o que ellas mismas se meten a mi cama (también para recordar), pero son muy pocas. Mis niñas crecieron y no se quedaron en mi cama, si que se quedaron en mi corazón y yo en el suyo, pero no en mi cama…

siesta

Esta introducción es para presentarles una lista con algunos de los mitos más comunes sobre el sueño infantil, el gran incomprendido… los padres, familiares y profesionales se dan de cabezasos para organizar el sueño de los bebés y niños, para que desde MUY pequeños duerman como adultos… cosa tremendamente ilógica pues los bebés en todos los sentidos nacen inmaduros. Son, estos pequeños seres, muy diferentes a los adultos, y toma tiempo y amor enseñarles a vivir y adaptarse a nuestro mundo GRANDE.

durmiendo

No pretendo decirle a nadie como debe hacer dormir a sus hijos, creo que esas son decisiones muy personales, familiares, y no existe una única manera de acompañar a tu hijo respetuosamente en el sueño.  Lo que si pretendo es informar sobre como funciona la biología del sueño infantil y cuales son las necesidades reales de los bebes y niños para que, al momento de tomar decisiones sobre como queremos que nuestros hijos duerman, los tomemos en cuenta. He tomado como base la lista de la Red Médica de Salud Psicosocial (The Family Watch), los libros de Carlos Gonzales, Rosa Jové, Tracy Hogg y la guía “Dormir sin llorar”.

Mito 1: Los recién nacidos no necesitan una rutina de sueño. Realidad: Todos los niños, incluso los recién nacidos, se benefician de una rutina de sueño pues les ayuda a comprender el nuevo mundo en el que viven y les prepara emocional y físicamente para dormir. Una rutina de las buenas noches puede ser de muchos tipos, dependiendo de cada familia y sus hábitos, aunque suele comprender actividades previas como el baño, el cuento, música especial, etc.

Mito 2: Los bebés a partir de los 3 meses duermen toda la noche sin despertarse. Realidad: como los adultos, los niños pueden despertarse varias veces a lo largo de la noche. Los ciclos de sueño de los bebés son más cortos que los de los adultos y además tienen el sueño más ligero. Hay algunos niños que pueden pasar de la fase de sueño ligero a la fase de sueño profundo sin despertarse, y que, si se despiertan, pueden relajarse a sí mismos para volverse a dormir. Otros necesitan una mano amiga, voz o pecho para entrar de nuevo en el sueño profundo. Todos nos despertamos una media de 5 veces por noche, en general son microdespertares de los que no somos conscientes, pero en el proceso del niño, a menudo en estos microdespertares, se despierta del todo y reclama a sus padres. Atenderlo amorosamente es nuestra responsabilidad. Puedes leer un artículo sobre la fisiología del sueño infantil Aquí.

Mito 3: Los niños deben conciliar el sueño solos. Realidad: En muchísimas culturas los niños pequeños duermen con sus hermanos o padres por varios años. Es común dormir al niño en brazos, meciéndolo en la cuna, cantándole una canción de cuna, o haciéndole compañía hasta que se duerma. Es más, compartir la cama aumenta con la edad de los niños. A los tres años, el 22 por ciento de niños están pasándose a la cama matrimonial; a los cuatro, el 38 por ciento lo hacen por lo menos una vez por semana. Entre el 10 y 15 por ciento de niños preescolares comparten la cama rutinariamente. Muchos bebés y niños necesitan de la presencia materna o de alguna persona conocida para sentirse seguros por la noche, antes de dormir y durante los microdespertares.

con dora

Mito 4: Es bueno dejar a tu bebé llorando solo para que aprenda a dormirse solo y a dormir toda la noche. Realidad: El llanto es la actividad destinada a llamar la atención de los cuidadores cuando un bebé se siente inseguro, intranquilo, teme por su vida (instintivamente). En la desesperación, cuando su llamado no es atendido, cuando se le deja llorar, el bebé se siente desconectado del medio e inicia una disminución de su temperatura corporal y su ritmo cardiaco, y, la liberación masiva de hormonas del estrés. Llorar, es nocivo para los recién nacidos, aumenta el riesgo de hemorragia intraventricular y dificulta el inicio y mantenimiento de la lactancia. También puede haber efectos a largo plazo emocionales. Existen pruebas convincentes de que los niveles elevados de hormonas de estrés pueden causar cambios permanentes en las respuestas al estrés en el bebé. Estos cambios afectan a la memoria, la atención y a la emoción, y pueden provocar una respuesta exagerada al estrés durante toda la vida, que incluye una predisposición a la ansiedad y trastornos depresivos.

Mito 5: El colecho es peligroso. Realidad: Practicado en forma segura, el colecho no representa un riesgo de asfixia o aplastamiento para el bebé. Tener al hijo durmiendo cerca hace que los padres, especialmente la madre, descansen mejor aunque mantengan un estado de alerta permanente incluso durante las fases de sueño profundo, lo cual les permite tomar consciencia de la presencia del bebé en todo momento. El colecho además facilita la lactancia nocturna, lo cual colabora en la reducción del síndrome de muerte súbita. Además, el regreso al sueño después de un despertar es más corto para la madre y el bebé, quien se sincroniza con su madre y pasa de un estadio a otro del sueño con más facilidad. Puedes ver la guía de UNICEF sobre colecho aquí.

Mito 6: Para que el bebé duerma la noche entera, debes alimentarlo con sólidos y en abundancia antes de ir a la cama. Realidad: los bebés tienen aún un sistema digestivo delicado. Cuando comiences con las papillas y sólidos, hazlo durante los horarios diurnos, reservando la leche para la noche. De este modo, el descanso será más reparador, pues su cuerpo no deberá pasar la noche lidiando con la digestión.

Mito 7: Los bebés no necesitan mamar por la noche. Realidad: A pesar de la incomodidad, los especialistas insisten en la importancia de amamantar al bebé durante la noche. Esta práctica aumenta el éxito de la lactancia exclusiva. Durante la noche se incrementan los niveles de la prolactina, la hormona responsable de estimular la producción de leche materna. La liberación de prolactina, cuando el niño succiona el pecho materno, alcanza sus picos más altos durante la noche. Saltarse las tomas nocturnas puede provocar una pérdida excesiva de peso del bebé. El niño que no se alimenta durante la noche no recibe todas las calorías que necesita. Además, reducir el tiempo entre las tomas disminuye el riesgo de obstrucciones en el pecho y problemas infecciosos para la madre.

Y para los mas grandecitos…

Mito 8: Los niños que no duermen siesta duermen más horas durante la noche. Realidad: Si un niño no duerme siesta durante el día, puede estar demasiado cansado a la hora de irse a dormir y puede tener mas dificultad para conciliar el sueño.

Mito 9: Si el niño se acuesta tarde, se quedará dormido antes y dormirá mejor. Realidad: No es necesariamente cierto. Es recomendable acostar a los niños a una hora razonable y, si se detectan signos de somnolencia (bostezos, irritabilidad), puede ser necesario adelantar la hora de ir a la cama. Observar a tu hijo y comprender sus hábitos y necesidades específicas es la mejor herramienta para hacer de su periodo de sueño un momento tranquilo y una etapa de reposo eficiente.

Mito 10: Los hermanos/as no deben dormir juntos porque uno puede despertar al otro o impedir que el otro se duerma. Realidad: Esto no es necesariamente cierto. Si los hermanos tienen la misma disciplina para dormir, no tiene porqué haber ningún inconveniente en que duerman juntos.

Si quieres informarte más sobre el tema te recomiendo que vayas a la página de Dormir Sin Llorar, es un blog serio con mucha información interesante sobre el sueño infantil.

También puedes leer el libro de Rosa Jové, Dormir sin Lágrimas.

El archiconocido pediatra Carlos Gonzales también toca mucho este tema en su libro Bésame Mucho.

Pero lo que más te recomiendo es que sigas tu instinto, los comportamientos instintivos son el resultado del aprendizaje evolutivo de nuestra especie. Están hechos para que un ser responda rápidamente a ellos pues son reacciones eficientes que el organismo ha desarrollado para asegurar la supervivencia de la especie. El cuidado y la crianza con apego es sólo esto, puro instinto… tecnología de toda la vida, eficiente y eficaz… todo esta pensado para el bienestar de la cría y de la madre, para el bienestar de la especie humana. No te dejes engañar, tu instinto es la voz… que debes escuchar.