Tú eres una romántica…

Hoy me dijeron: “tú eres una romántica, el sistema nunca va a cambiar”. Estas palabras vinieron de una mujer valiente a la que acompañé en su parto, fue una cesárea de emergencia que ella vivió muy duramente, se sintió muy violentada por el sistema. Hoy, muchos meses mas tarde sigue reviviendo esa experiencia traumática día a día.

Esas palabras me han tocado y mucho. Su experiencia de parto me ha tocado y mucho. Me pregunto muchas veces si yo pude hacer algo más para que viviera su parto de otra manera. No sólo durante el parto sino también durante el embarazo, como prepararme y como preparar a las mujeres para lo que les puede esperar. Como dejar de ser una romántica y decirle a las mujeres que los partos pueden ser a veces muy violentos y que el espacio y personas que ellas han elegido, en las que confían, puede que las traicionen. Puede que todo lo que les dijeron que sucedería no será así, que son sólo palabras vacías en un mundo donde la mujer llega a ser invisible y donde su experiencia y sensaciones no son relevantes.

Como dejar de ser una romántica y dudar de todo y de todos, es acaso imposible encontrar el balance entre la confianza y la desconfianza. Confianza en que las cosas irán cambiando de a pocos, que desde el acompañamiento respetuoso y amoroso a más mujeres se impulsará un cambio real hacia la mejora en la atención al parto, que el trabajo en equipo es posible junto con profesionales de todo tipo que acompañan la maternidad. Desconfianza ante las mentiras que se dicen, ante la violencia visible e invisible, ante un sistema que muchas veces no toma en cuenta las necesidades de las mujeres y bebés.

velas

Como dejar de ser una romántica en un espacio donde el romance es lo que más falta. Donde el amor se esconde en los agujeros oscuros, donde las caricias vuelan lejos, donde los susurros son inexistentes, donde las miradas son frías y duras. A veces quiero ser más romántica y a veces quiero desenvainar la espada. Como encontrar el equilibrio.

La realidad es que aún hay muchísimo por hacer en nuestra ciudad, en nuestro país, en el mundo. Un trabajo de difusión y comprensión de lo que es un parto, del respeto que se precisa, de quienes son realmente los protagonistas, de la entrega de amor que se requiere, de la lucha necesaria cuando los derechos de mujeres y bebés no son validados.

Hay que acompañar el parto desde el convencimiento de que es un momento trascendental y que necesita nuestra entrega completa. Yo desde mi parte he decidido seguir siendo una romántica, soñar con el cambio y buscarlo. Pero no una romántica empedernida, he aprendido mucho con la experiencia. Hoy siento que es necesario mirar las cosas tal como son, aceptar a donde vamos y como vamos y desarrollar estrategias para poder sobrellevar las fallas del sistema y sobrevivir a el.

Sueño que en el futuro el romance tome las riendas del parto y que todos podamos dejarnos llevar. Por ahora el romance escasea y no puedo darme el lujo de no ser una romántica.

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