Trabajando en equipo… la nana y yo

La semana pasada me pidieron asesoría sobre el tema de las nanas para un artículo en una revista. La verdad es que no es mi tema de “experticia” y dudé un poco sobre mi capacidad para opinar al respecto, pero cuando recibí las preguntas del cuestionario me parecieron muy lógicas y me aventuré a responderlas desde una óptica de la nana como parte del equipo de apoyo de la madre y el padre. En nuestra sociedad actual, durante el postparto y la crianza, la ayuda es necesaria y porque no, saludable. La manera en que cada familia gestiona y elige sus redes de apoyo es única y siempre respetable.

nana

¿A qué edad suelen los niños desarrollar un vínculo más fuerte con sus nanas, de esos vínculos que podrían generar celos de las mamás?

Mientras más tiempo pase una persona al cuidado de un niño (sea un familiar o personal de apoyo), se genera un vínculo afectivo. Esto es muy normal y saludable, es más, es algo que deberíamos esperar del vínculo entre nuestros hijos y su nana. Queremos que nuestros hijos se sientan tranquilos y confiados con la persona que los cuida, que sientan cariño y porque no, amor, por esa persona que pasa tiempo con ellos. Esto no debe asustarnos, los niños no confunden el vínculo afectivo materno cuando los roles de los cuidadores están bien definidos. Es cierto que se encariñan con sus nanas, pero desde una óptica diferente.

Para diferenciar el rol materno/paterno del de los otros cuidadores debemos dejar muy claro con nuestras acciones diarias que amamos incondicionalmente a nuestros hijos. Ellos deben saber que todo en este mundo puede cambiar pero que el amor de sus padres es inquebrantable. Los niños necesitan vivencias concretas que les demuestren que son comprendidos, respetados, valorados y amados. Este proceso de asentamiento de la seguridad del niño es largo (dura toda su infancia) y no se alimenta de cualquier tipo de amor, sino de amor incondicional, aquel que se da sin preguntar, sin juzgar, sin pedir nada a cambio, aquel amor que nunca se cuestiona.

El vínculo madre-bebé se mantiene fuerte cuando la madre se encuentra emocional y físicamente disponible para sus hijos en los momentos en que está en casa. Este vínculo es poderoso y es fruto del tipo de interacción de los padres con sus hijos, de la intimidad que se crea entre ellos. No es tanto cuanto tiempo pasas con tus hijos, sino como es tu relación con ellos cuando estás a su lado.

¿Cuál debe ser el rol de la nana en el desarrollo y crecimiento de un niñ@?

Los primeros 5 años de vida son esenciales para el crecimiento de un niño. La manera como lo cuidamos definirá las bases de su desarrollo a futuro, tanto el emocional como el fisiológico. Todo aquello que experimentan, con el tiempo se internaliza y se convierte en un componente de su personalidad. Esto quiere decir que todas las personas que forman parte activa del cuidado de un niño juegan un rol importante.

Un niño puede tener múltiples cuidadores, la nana, los abuelos, las profesoras, etc. Pero solo dos personas jugaran el rol mas importante de todos, los padres, y ese rol debe estar claramente delimitado. De esta manera, ni el pequeño, ni la nana, ni los padres confundirán las responsabilidades de cada uno y el bebé podrá desarrollarse con plenitud en un espacio amoroso y saludable.

¿Cómo debe ser la relación entre mamá y nana en el desarrollo del hij@, qué aspectos y sentimientos deben perseguir en común para que tenga éxito?

La ayuda es esencial durante el postparto y la crianza. Las mujeres no debemos sentirnos culpables por necesitar y pedir ayuda. Sin embargo, debemos asegurarnos que la ayuda que recibimos sea siempre positiva y apropiada. La elección correcta de la persona que cuidará de nuestros hijos es nuestra responsabilidad como padres.

Esta persona debe estar preparada emocional, física y técnicamente para poder entregar a nuestros pequeños todo aquello que necesitan y debe ser respetuosa de las normas y costumbres familiares.

Para poder hacer un buen trabajo en equipo (madre/nana), se debe mantener una comunicación constante, fluida y sincera. Las responsabilidades de la nana deben ser revisadas con constancia, en especial al inicio. Debemos preguntarle como se siente y que retos y dificultades ve en sus actividades diarias. Ella debe sentir la confianza de comunicarnos todo aquello que le preocupa para que juntas, madre y nana, puedan ir tomando decisiones sobre como será el cuidado del bebé cuando la madre no esté en casa y cuando sí lo esté. Es importante trabajar en equipo y no estorbarse la una a la otra cuando comparten el espacio.

La nana debe conocer sus responsabilidades con claridad, debe saber que es lo que se espera de ella, como queremos que cuide de nuestros hijos. De esta manera se respetan las maneras y dinámicas familiares. Sin embargo, es también esencial que confiemos en ella, en su juicio y en su capacidad para tomar decisiones. Ella debe saberse respetada en su labor.

Siguiendo el hilo al tema del respeto, viene a colación el tema de los horarios y condiciones de trabajo. Las nanas deben tener espacios de descanso y trabajar horarios justos. En caso contrario ella no estará en óptimas condiciones para cuidar de nuestros hijos. Cuidar niños es una tarea que requiere de mucha paciencia y energía. Tener a una mujer aburrida y cansada al cuidado de nuestros hijos es poco saludable y puede tener repercusiones negativas en su desarrollo, puede ser inclusive peligroso.

Yendo un poco mas allá, es saludable y necesario permitirle, e inclusive fomentar, que tenga una vida propia fuera del espacio de trabajo. De esta manera se encuentra a gusto y tranquila para poder hacer bien su trabajo. Las madres llegamos a límites emocionales complejos cuando pasamos mucho tiempo con nuestros hijos, sin espacio para el desarrollo personal. Las nanas al ser cuidadoras a tiempo completo tienen las mismas inquietudes y sensaciones. Si queremos darle bienestar a nuestros hijos debemos asegurar el bienestar de la persona que los cuida.

¿Qué consejos puedes darle a una mamá para mantener el contacto con sus hijos y “estar allí” pese a no estar en casa?

No hace falta estar ahí cuando no estamos en casa. Si hemos elegido a la nana correctamente (es decir esta preparada emocionalmente y tiene las herramientas para cuidar de nuestros hijos y tomar decisiones en casos de emergencia), le hemos explicado que esperamos de ella y cuales son las normas y costumbres de casa, ella será la encargada de cuidar de nuestros hijos y lo hará estupendamente. Lo realmente importante es estar ahí cuando estamos en casa.

Aquí una lista de consejos/resumen para poder hacer un buen trabajo en equipo con las personas que nos ayudan y apoyan en el cuidado de nuestros hijos:

• Elige bien a la persona que se quedará al cuidado de tus hijos. Es importante que tenga paciencia, que se lleve bien con los niños, que sea amorosa y que tenga cierta formación y experiencia en el cuidado de niños. Inclusive podrías apoyarla para que inicie/amplíe su formación, esto repercutirá positivamente en ella y en el desarrollo de tu hijo.

• Delimita correctamente los roles. No delegues el rol y la responsabilidad de la maternidad en la nana.

• Cuando estés en casa, se partícipe activa de las rutinas de los niños, estas actividades son importantes para ellos, aunque parezcan insignificantes. A partir de estas vivencias, que deberían repetirse una y otra vez, crece la confianza que les permite desarrollar su autonomía y seguridad en el futuro.

• Recuerda que tu has decidido ser madre/padre y que estos primeros años de vida de tus hijos no se repetirán, no te los pierdas mientras puedas.