EL VERANO, UN MOMENTO PARA RECONECTAR CON NUESTROS HIJOS

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El verano llegó y los chicos de pronto tienen mucho tiempo libre, mucho tiempo en casa, mucho espacio compartido con su familia. De pronto los padres se encuentran constantemente dando instrucciones, diciendo que no se puede hacer esto o aquello, levantando la voz más de lo que quisieran e intentando trabajar mientras organizan la vida de sus hijos. Es un mundo alocado en donde muchas veces el tiempo de calidad escasea para todos.

La crianza de los hijos no es tarea fácil. Es hermoso verlos crecer, pero es difícil respetar sus ritmos y necesidades, especialmente en vacaciones, y especialmente cuando vivimos en la ciudad. Las obligaciones, cuentas, preocupaciones y rutinas nos atrapan y les pedimos a los niños constantemente que se comporten como adultos. Todas estas demandas hacen que sus necesidades rara vez estén siendo satisfechas generando un alto grado de frustración, cansancio, aburrimiento y enfado. Pero no debemos desesperar, hay solución. Podemos empezar por internalizar los conflictos de la crianza en la ciudad e intentar dar a nuestras familias y a nosotros mismos una experiencia de crianza lo más armoniosa posible.

Aquí unas cuantas reflexiones que tal vez puedan ayudar…

Los niños necesitan tener espacios donde juegan y se expresan con libertad, donde puedan gritar, saltar, correr, bailar, etc. No vale cansarlos el día entero en clase de natación, de baile o de educación física. Eso los mantiene cansados, no necesariamente felices. Debemos encontrar el equilibrio entre los espacios con actividades dirigidas y estructuradas y los espacios donde nuestros hijos puedan ser ellos mismos y dejarse llevar, física y emocionalmente, a su propio ritmo. La falta de estructura es esencial para su desarrollo.

Tenemos que encontrar momentos donde les dedicamos a nuestros hijos nuestra atención “completa”, espacios donde ellos puedan compartir sus intereses con nosotros, donde escuchemos lo que dicen, lo que sienten. No vale pasar mucho tiempo con nuestros hijos pero no prestarles atención real. Todo ese tiempo está perdido pues ni ellos disfrutan, ni lo hacemos nosotros. Cuando eso sucede, ellos están constantemente pidiendo atención y nosotros estamos constantemente alejándonos de ellos y atendiendo a sus demandas a medias. El “tiempo de calidad” es indispensable en la relación con nuestros hijos.

Es realmente impresionante como muchas dificultades se esfuman cuando dejamos de lado las expectativas irreales. No puedes mantener a tus hijos entretenidos el día entero, habrá momentos de soledad y aburrimiento también, de espera. Todo eso es también saludable, así encuentran la motivación para desarrollar estrategias creativas, para entretenerse ellos solos.

Los niños en la ciudad tienen demasiado acceso a la televisión, los video juegos y las computadoras y eso los mantiene insatisfechos y desinteresados. Nunca tienen suficiente, siempre van a pedir más. No temas limitar el tiempo de acceso que tienen tus hijos a la tecnología.

Los niños que tienen demasiados juguetes se aburren muy fácilmente de todo, además se aturden continuamente con tanto estímulo. Organiza la habitación de tus hijos, regala o guarda los juguetes que ya no usan. Puedes ver referencias en internet sobre como montar una habitación al estilo Montessori. Pocos juguetes, todos expuestos, visibles y ordenados, nada de cajas gigantes llenas de juguetes imposibles de encontrar. Puedes ir rotando luego los juguetes cuando se aburren de algo. No hace falta una gran habitación.

El contacto con la naturaleza motiva y emociona a los niños, es realmente mágico ver a un niño imaginar y jugar al aire libre. Salgan un poquito, dense la oportunidad de ir al parque, a la playa, al campo. No hay que ir lejos u organizar grandes vacaciones, pueden salir a caminar con ellos, pasear al perro, hacer un excursión, todo vale.