Lactancia prolongada

Los beneficios de la lactancia para el recién nacido son ampliamente conocidos, se sabe con certeza que la leche de fórmula no se equipara a la leche materna y, cuando una madre elige amamantar, recibe el apoyo de su familia, amigos y profesionales de la salud. Pero cuando los bebés crecen ya no se tienen muy claros. Muchas personas piensan que puede ser inclusive perjudicial, tanto física como emocionalmente. Esta percepción de que “lo normal y saludable” es una lactancia de duración corta (de menos de 6 meses) es un fenómeno socio-cultural del último siglo, propio de occidente, sin ninguna base biológica, histórica o científica.

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En la actualidad las principales asociaciones científicas nacionales e internacionales recomiendan que la lactancia materna sea el único aporte de alimento hasta los 6 meses de edad, y después complementarla con otros alimentos, al menos hasta los 24 meses de edad, pudiendo mantenerla todo el tiempo que madre e hijo deseen. No hay establecido un límite superior para finalizar la lactancia. Es más, desde el punto de vista biológico y antropológico se sabe que la edad de destete natural correspondiente a los humanos estaría comprendida entre los 2,5 y los 7 años.

Conclusión, la lactancia materna es una fuente de salud continua, cuyos beneficios se observan tanto en el presente como en el futuro, no existiendo razones científicas por las que se deba recomendar dejar la lactancia a una determinada edad.

Sin embargo, aquellas madres que deciden seguir amamantando a sus hijos mas allá de los seis meses se enfrentan al rechazo social y, a veces, profesional. Estas madres tienen pocos referentes a los que acudir para pedir ayuda e información, recibiendo críticas continuas que muchas veces logran hacer mella en su determinación, forzándolas a un destete innecesario.

¿Como resolver este problema, como apoyar apropiadamente a las mujeres y ayudarles a sobrellevar las críticas ante la sociedad?

Para la familia y amigos, si la madre y el bebé están disfrutando de la lactancia hay que animarla a seguir haciéndolo. Es importante que sepa que aunque no es una práctica común, es saludable, y de ninguna manera es perjudicial para ella o su bebé.

Para los profesionales, si tienes dudas sobre lactancia materna, busca información seria y asegúrate de que tus recomendaciones tienen base en evidencia científica actualizada.

Para la madre, busca grupos de mujeres, grupos de apoyo a la lactancia, profesionales pro-lactancia y asesoría profesional en lactancia materna. Rodéate de un entorno que sepa del tema y que te acompañe respetuosamente.

Para la sociedad, debemos dejar de juzgar y dejar atrás mitos y prejuicios para comprender que la duración de la lactancia es una decisión personal que sólo le compete a la madre. Es esencial que como sociedad promovamos la lactancia en todo momento, respetando y apoyando las decisiones de la madre.

Para terminar, les dejo algunos datos científicos concretos sobre lactancia prolongada (Fuente: Asociación Española de Pediatría).

A nivel nutricional: La leche materna no pierde sus propiedades con el paso del tiempo. A partir del primer año de lactancia la cantidad de grasa en la leche aumenta con respecto a los primeros meses, resultando un alimento completo y nutritivo y de mayor calidad que la leche de fórmula o de vaca. Un niño que lacta obtiene aproximadamente 1/3 de sus necesidades calóricas y proteicas diarias a través de la leche materna, además de una cantidad muy importante de vitaminas y minerales.

A nivel de salud infantil: Los niños que lactan siguen disfrutando de los beneficios inmunológicos de la leche materna, con una menor ocurrencia de infecciones y enfermedades. Además, se ha constatado una menor incidencia de ciertos tipos de cáncer y de enfermedades metabólicas y autoinmunes.

A nivel de salud materna: Se han descrito numerosas ventajas para la madre que amamanta. A más tiempo total de lactancia, menor riesgo de diabetes tipo 2, cáncer de mama, cáncer de ovario, hipertensión e infarto de miocardio.

A nivel intelectual: Se ha encontrado un mayor desarrollo intelectual a mayor tiempo y exclusividad de lactancia materna, efecto que permanece durante años.

A nivel emocional: La duración de la lactancia materna también está implicada en un mejor desarrollo emocional y psicosocial del niño. Algunos estudios concluyen menos problemas de ajuste social en niños amamantados de forma prolongada y una mejor percepción de relación de apego con los padres en adolescentes.

Riesgos: No se han constatado riesgos físicos ni psicológicos en niños que lactan por encima de los 2-3 años de edad. No se ha evidenciado la relación entre lactancia materna prolongada y malnutrición, ni tampoco está demostrada su relación con la caries infantil.